martes, 8 de febrero de 2011

Dos jóvenes mexicanos, ganaron en el VIII Premio de Ensayo y Narrativa de Siglo XXI y el Colegio de Sinaloa

Dos jóvenes mexicanos, ganaron en el VIII
Premio de Ensayo y Narrativa Sinaloa 2011.

Juan Pablo García Vallejo
*Disminuyen participantes, no el entusiasmo de patrocinadores
**”Revueltas es un autor que no está en el olvido”: J. M Mateo.
*** Aparece un santo posmoderno de migrantes para protegerlos en su riesgosas sino


Ciudad de México a 8 de febrero de 2011.- Aunque este año disminuyó el número de participantes en la octava edición de los Premios Internacionales de Ensayo y Narrativa Siglo XXI, el Colegio de Sinaloa y la Dirección de Literatura de la UNAM, estas instituciones seguirán apoyando este certamen literario. Incluso se habla de ampliarlo al publicar las obras ganadoras en el extranjero.
En la categoría de ensayo se recibieron 31 propuestas, cuatro menos que en 2007, en que resulto ganador con el pseudónimo Ciudad Juárez, José Manuel Mateo, con el trabajo En el umbral de Antígona. Notas sobre la poética y la narrativa de José Revueltas.Es una interpretación mexicana del mito griego de Antígona y su hermano muerto pero que no puede ser enterrado por alguna maldición o ley real y como aparece en las novelas de José Revueltas, con el cuerpo insepulto de una niña muerta. En ella se enfrentan los dogmas políticos comunistas, que niegan la identidad individual, y la tragedia terrenal por la muerte de una niña hija de un matrimonio de comunistas que la tienen ahí en su casa y no pueden enterrarla. Ellos y sus compañeros prefieren ser insensibles a esta tragedia humana y anteponer sus dogmas políticos.
José Manuel Mateo es doctor por la UNAM y ha trabajado durante los últimos 10 años la literatura revueltiana y para él José Revueltas en un autor clásico. “No es un autor dejado en el olvido, pues cada año se publican dos libros sobre su obra” afirma Mateo.
En la categoría de Narrativa, ganó Eliseo Yollotl pseudónimo con el que participó Omar Alejandro Delgado Vázquez, con la novela El caballero del desierto. Trata de un santo posmoderno que auxilia a los migrantes en su arriesgada aventura de encontrar un futuro mejor en los Estado Unidos.
Es una revival del rebelde primitivo de hace 150 años en el nacimiento del capitalismo industrial, que nos habla el historiador inglés Eric Howsbawn. pero ahora reactualizado en la destapia posmoderna de la frontera norte de México y su eterno problema de migración, pobreza, persecución políciaca, trazismo, marginación social y mucho dolor.
El ganador explicó los tres tipos héroes sociales que existen, el buen ladrón como Chucho el Roto o Robín Hood en Europa, los vengadores y los hadikus que se encargan sólo de meter miedo. Pues no hay que olvidar que “hasta el más humilde puede ser terrible”, señaló en entrevista para La Tinta Suelta. En esta novela El caballero del desierto rescata a un grupo de inmigrantes junto con un policía de la migra mexicana, aunque parezca ilógico, ambos fuerzas se unen para buscar el bien de los desvalidos inmigrantes y evitar el triunfo de los caza-inmigrantes norteamericanos.
Esta novela fue resultado de la escritura de su trabajo de tesis de licenciatura de Omar Delgado que verso sobhre la figura del héroe.

jueves, 3 de febrero de 2011

Video en el Museo Tamayo

OCTAVO PREMIO INTERNACIONAL DE ENSAYO

Rueda de Prensa

Martes 8 de febrero a las 12:00 horas

Centro Cultural Arnaldo Orfila

Av. Cerro del Agua 248, Coyoacán

México DF., teléfono 5658 7999, ext. 110 y 128


A todos los medios nacionales e internacionales, se les invita a la rueda de prensa donde se darán a conocer los nombres de los ganadores del

OCTAVO PREMIO INTERNACIONAL DE ENSAYO

Universidad Autónoma de Sinaloa

El Colegio de Sinaloa

Siglo XXI Editores

y del

OCTAVO PREMIO INTERNACIONAL DE NARRATIVA

Universidad Nacional Autónoma de México,

a través de su Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural

El Colegio de Sinaloa

Siglo XXI Editores

Inauguran Espacio de arte hoy

Escuela de formacion de ciudadana en conservacion del patrimonio histórico

Psicología de los productos milagro

Tiene relación con los pensamientos mágicos: fantasiosamente, los anhelos se cumplen con poco esfuerzo.
Tiene efecto en las personas deprimidas o con poca fuerza de voluntad y que tienen problemas de autoestima: obesidad, calvicie, adicciones o una enfermedades crónicas o temen tenerlas.

A veces funcionan como placebo.
El IIPCS da a conocer a los tipos de personalidad que pueden caer ante la seducción de los productos mágicos y por qué han proliferado en México, desde el punto de vista psicológico.


¿Qué son los pensamientos mágicos? Un cúmulo de anhelos, sueños y fantasías que se viven a nivel imaginario cuando existe algún temor o se atraviesa por una situación complicada (que se asimila como insuperable), y por ende, va acompañada de cierta dosis de depresión. "Es así que los pensamientos mágicos suelen dirigirse a eventos imposibles, que cambiarían nuestra existencia para bien: encontrar al hombre o la mujer ideal, pero sin esforzarse o incluso eliminar en un dos por tres al jefe que nos atormenta, por obra y gracia de Dios, bajar de peso", señaló el Dr. José de Jesús González Núñez.

Por lo tanto, los pensamientos mágicos tienen una estrecha relación con los productos milagro, que dicho sea de paso siempre han existido: anteriormente se vendían en las plazas públicas y mercados de las ciudades. Ahí se vendían las tradicionales pomadas milagrosas que alivian todo tipo de males o los perfumes para atraer el amor o los champú que hacían crecer el cabello. Ahora la publicidad en televisión y radio magnifican el efecto porque hace alusión a todo tipo de maravillas, cuyos resultados prodigiosos se plasman en testimoniales de carne y hueso (paleros), cuyos cuerpos torneados y musculosos no dejan duda de la efectividad de los nuevos elixires (muchos de ellos son artistas o personas famosas).

"Este engaño es captado por personas que carecen de una fuerza de voluntad sólida y que no han hecho nada para cambiar su situación, (obesidad, carecer de empleo, adicciones o enfermedades) y en el otro el extremo aparecen un sinnúmero de mensajes (televisivos, generalmente) que aluden a su problema, presentando una solución rápida e infalible. El problema es que un individuo que atraviesa por un periodo depresivo, y que está desesperado, captará dichos mensajes como una solución mediática que remediará mágicamente su problemática, aunque dentro de sí sabe que no funcionará", agregó.

La persona desesperada - obesos, calvos, impotentes sexuales,con temores a enfermedades etc - opera su mente como si fuera un enfermo grave: "Los desahuciados ante lo irremediable acuden a soluciones mágicas, cuyo fondo es mantener viva la llama de la ilusión, vivir más - brujería, alimentos que prolongarán la vida como la piel de víbora, e incluso agua milagrosa -. Esto es comprensible por ser una situación inevitable, pero sucede más o menos igual con la gente que consume los productos mágicos, sin embargo, al final lo único que conseguirán es ampliar la frustración al ver que la promesa no se cumplió", sostuvo.

El especialista explicó que la gente más propicia a consumir estos productos, son aquellos que sufren de sobrepeso o enfermedades crónicas y que atraviesan por un periodo depresivo que conduce a la abulia: "A todos nos gustaría que nuestros problemas se solucionarán sin esfuerzo, de forma mágica, pero sabemos que eso casi nunca sucede. Así que una persona mentalmente sana trabajará arduamente para alcanzar esas metas y si de plano no puede cambiar algo de su físico, lo aceptará y aprenderá a vivir con ese defecto."

¿Pero a veces sí funcionan estos productos o no? El Dr. González Núñez precisó que efectivamente, las soluciones "prodigiosas" pueden funcionar porque hacen uso del efecto placebo: "La fe mueve montañas, como aquella señora que no podía conciliar el sueño y su médico le dio unas pastillas ansióliticas, con las cuales pudo dormir, aunque el medicamento estaba compuesto por azúcar: la fe en el medicamento y en el médico hicieron que la señora recuperará las horas de sueño. Esto sucede algunas veces con las medicamentos milagro, pero son las menos de las veces".

¿Por qué han proliferado estos productos en México?:

- Porque tenemos el índice de obesidad más grande en nuestra historia.
- Porque estamos decepcionados y volcamos la fe que nos queda en prácticamente cualquier cosa.
- Porque nunca habíamos padecido de un índice tan alto de depresión: uno de cada diez padece este trastorno.
- Porque nuestra cultura impone estándares de belleza prácticamente inalcanzables para la mayoría de los mexicanos.
- Porque la frustración ha hecho que la sociedad sea más pasiva que nunca, desde niños nos acostumbramos a obtener todo de forma fácil y sin esforzarse, o bien, todo está al alcance del mundo virtual.

"Los éxitos no llegan solos, es el esfuerzo y la disciplina el verdadero producto mágico que hace cambiar lo que somos. El otro polo son los individuos que son presa fácil de estos mensajes, en ocasiones suelen tener cierta adicción a ellos, por lo que es necesario que se sometan a un análisis honesto para que de una vez por todas logren realizar sus metas", concluyó el especialista.

El IIPCS pone a disposición de todos los interesados su clínica de servicios psicológicos, que está destinada para toda persona sin importan su nivel socioeconómico. Mayores informes en www.iipcs.edu.mx

martes, 1 de febrero de 2011

Me siento más cuentista que novelista: Avilés Fabila

ME SIENTO MÁS CUENTISTA QUE NOVELISTA: AVILÉS FABILA


* A 50 años de trayectoria recibió homenaje acompañado por sus amigos, en el Palacio de las Bellas Artes


México, D. F., a 31 de enero de 2011.- Gozoso, entre amigos de casi toda la vida, admiradores y público en general, René Avilés Fabila aprovechó el homenaje que como protagonista de la Literatura Mexicana ayer le ofreció el Instituto Nacional de Bellas Artes para realizar algunas confesiones, como su preferencia por el cuento sobre la novela que le ha dado mayores éxitos literarios y que el Libro de mi Madre debió guardarlo para su intimidad.

Sus amigos en la mesa del escenario en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de las Bellas Artes y su público, sin embargo, se regocijaron con los recuerdos de su juventud, de las aventuras de vida y editoriales, así como su tránsito hasta alcanzar la madurez sin contravenir ni sus principios ni la rebeldía de los primeros años.

Lo acompañaron Miguel Sabido, Silvia Molina, José Agustín, Eraclio Zepeda y Bernardo Ruiz, pero abajo, entre el público se quedó otra cantidad de sus amigos que quisieron estar en el escenario para participar de este homenaje que corona una serie de eventos para festejar sus 50 años como escritor y 70 de vida.



“Efectivamente yo me siento más cuentista que novelista… (los cuentos) son libros que he ido escribiendo con más amor, con más entusiasmo; es un reino donde me siento muy a gusto, el de la imaginación, el del texto breve, donde sugiero más de lo que digo… a la novela he llegado por espacio, por necesidad, porque necesito escribir algo que me exige más páginas”, afirmó.

Fue el caso, argumentó, de El Gran Solitario de Palacio, novela referida al 2 de octubre de 1968. “Me tocó presenciar la matanza de Tlatelolco, cómo podía escribir en un cuento lo que había presenciado toda una tarde, toda una noche, para poder salvarme y poder salir de ahí. Era imposible, de tal manera que decidí hacer una novela, que ha sido curiosamente la novela que más éxito ha tenido y que todas esas traducciones que mencionó Eraclio vienen de esa novela”.

Zepeda recordó cómo tres jóvenes escritores mexicanos llamaron su atención hace casi 50 años y uno de ellos era René Avilés Fabila, de quien “su territorio sagrado ha sido el relato con un veintena de volúmenes de cuento”, aunque con “cinco extraordinarias novelas ha alcanzado sus más grandes aciertos con la fantasía, el erotismo y el humor, que le otorgan a su creación literaria un sello irrepetible”.

Zepeda, quien nombró su texto “hacia otro centenario”, recordó que los otros dos jóvenes fueron Gerardo de la Torre y José Agustín.

Precisamente éste, quizá el amigo más perdurable y cercano a Avilés Fabila, recordó las andanzas juveniles y cómo ante la negativa de los editores para publicar Los Juegos, la primera novela de René, tuvieron que prevenderla y uno de sus compradores, Enrique Ramírez y Ramírez, entonces director del diario El Día, lo despidió al encontrar que el autor lo hacía “pomada” en el texto.

Recordó también cómo Avilés Fabila lo decidió a inscribirse en la prepa 7 y no la 5 como quería, de la cual fue Secretario de Cultura una vez que el homenajeado ganó las elecciones para la presidencia de la mesa directiva de la sociedad de alumnos de la escuela. “Formé mi grupo de teatro Cenpu (Circo Escénico Non Plus Ultra) y ya nunca perdimos la relación a lo largo del tiempo”.

Silvia Molina recordó cómo René la intimidaba por “su facilidad de explotar (…) hablaba fuerte, era contundente, rotundo, luchador, combativo, sarcástico, irónico como lo es en su escritura y sabía también que “que su primera novela Los juegos había molestado a varios políticos e intelectuales; cuando leí los juegos pude identificar a varios personajes”.

De sus novelas observó que “el narrador mira su rumbo y sus amores y desamores y se ríe de sí mismo… Los cuentos de René son para mi gusto lo mejor de su trabajo, donde afina el humor, donde escapa con más detalle las relaciones difíciles en psicología y los personajes terribles; en ellos mezcla mejor la fantasía con la realidad, la ironía con la prudencia”.

Molina hizo también un reconocimiento a Rosario Casco, esposa de René, de quien dijo “la mitad, 25 años (de los 50 de René como escritor) le corresponden a ella, a su generosidad y entrega”.

Finalmente Bernardo Ruiz dibujó la obra de Avilés Fabila como “caudalosa, donde se han alternado la diversidad de géneros y propuestas: la de la fantasía, la crítica de lo cotidiano y las miserias políticas, la expresión del amor y la intensidad de la pasión en sus diversos grados”.

Igualmente, dijo Ruiz, ha vendido las armas del desdén como de las navajas de la ironía y “a diario es capaz de afirmar que las pasiones hacen ver al hombre, en tanto la cordura solo lo hace llorar”.

Por su parte, Avilés Fabila dijo que el libro más bonito se lo hizo la UNAM, editado por Ignacio Trejo Fuentes, llamado Casa del Silencio, donde “dividió mi cuentística en tres: la política que es la menor y seguramente la más efímera, la amorosa, que yo le doy una gran importancia y la fantástica.

Finalmente, del Libro de mi madre expresó a Silvia Molina, quien hizo un recordatorio sobre la relación de René con la señora doña Clemencia Fabila Hernández, “es un libro que no debí haber escrito, era un libro muy íntimo, muy personal; era el dolor de un hijo cuando muere la madre. Todo mundo que había leído mis libros anteriores sabía que era como Edipo. Tenía un gran cariño por mi madre. De hecho es ella quien me ayuda a convertirme en escritor y cuando muere a los 85 años para mí fue un gran golpe porque no había indicios de que fuera a morir”.